Aspiraciones contraproducentes

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por Nicolás Gallardo

Columnista

En el marco de la restructuración que Lucas Pusineri busca de esta nueva versión de Independiente, surgen algunas pretensiones que entusiasman, pero que, al mismo tiempo, nos conlleva una demora que podríamos lamentar en un corto plazo.

Luego de una depuración, que podría tener sus últimos capítulos en los próximos días, la dirigencia y el técnico buscan imponer la agenda de la renovación y hablar nuevamente de lo futbolístico, en medio de meses en los cuales el jugador protagónico fue el abogado del club ante la ola de inhibiciones.

Es por ese motivo que circularon una serie de nombres para reforzar al plantel. Inicialmente se hablaron de algunos truques que no perduraron. Al poco tiempo, ya se empezó a plantear algunos préstamos, incluso con diálogo con clubes del exterior.
En ese contexto, se plantearon algunos nombres que contrastaron con el actual momento recesivo del club, donde las buenas noticias pasan por evitar millonarias sanciones económicas por falta de pago.

Hubo un solo caso que, en la operatoria, era factible y se trataba de un jugador de jerarquía. Fue el caso de Iván Marcone. El jugador de Boca pudo haber llegado por un intercambio de jugadores. Primero se habló por Silvio Romero y luego por Cecilio Domínguez. Las negociaciones no prosperaron y la intención de concretar la llegada del volante, hincha del Rojo, quedó otra vez pospuesto.
Sacando este ejemplo, el resto de las conversaciones y rumores, son, al menos, sobredimensionados a las reales posibilidades de Independiente.

Damián Batallini, Fausto Vera, Agustín Rossi, Lucas Biglia, David Abraham, Cristian Lema, Franco Soldano, Álvaro Montero, Maxi Meza, fueron algunos de los futbolistas que se leyeron en redes sociales y medios, muchos de los cuales hace varias semanas se viene dialogando para que arriben a Avellaneda. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, resultan inviables para este presente opaco y pobre.

En casi todos los mencionados sus clubes piden que el Rojo pague el pase (siempre hablando de millones de dólares), mientras que en otros casos son sueldos realmente muy grandes y que se oponen a las intenciones iniciales de reducir el déficit mensual a la hora de pagar haberes, tal como pasaba en estos últimos meses donde fue casi misión imposible asumir los compromisos previstos.

Si bien es importante reforzar un plantel carente de nombres de peso y realmente acotado en algunos puestos importantes, se vislumbra el paso del tiempo sin ningún tipo de avance. El plato fuerte que fue la negociación con Boca no llegó a buen puerto. Fue el culebrón que a todos tuvo en vilo y que no hubo acuerdo. Posteriormente, llegaron miniseries y algunos unitarios de menor consideración, aunque resultaban interesantes para enriquecer a un plantel escaso de recursos. Sin embargo, ningún final es auspicioso hasta ahora. Estamos viendo como los desenlaces son casi cantados.

La imposibilidad monetaria de Independiente tiene un rápido límite y no alcanza con cierto ingenio a la hora de buscar algún trueque con algún jugador de la pesada herencia. Si bien la estrategia de cambiar jugadores es atinada en estas épocas de vacas flacas y de Covid-19, lo cierto es que no se han buscado opciones más efectivas. Se pensó en equipos locales con una venta de futbolistas casi siempre al exterior, por lo que la necesidad de divisas es imperioso para subsistir. Luego, se pensó en algunos clubes del exterior y en la idea de seducir y repatriar a ex Rojos. No resulta muy tentador buscar convencer a ciertos jugadores ante un Independiente sin copa en el 2021, con sueldos a la baja y un país económicamente inviable.

A los hechos me remito. Por más subestimación que hubo, el club no pudo afrontar el pase y el sueldo de Ezequiel Piovi, quien no dudó de emigrar a Ecuador para jugar en Liga de Quito, donde juega copas internacionales y cobra una buena cantidad de dólares. Es triste pero la gloriosa camiseta de Independiente no es un atractivo suficiente en épocas de un capitalismo furioso.

Ante esta evaluación, las únicas alternativas son mayor creatividad y repensar el trueque en aquellos clubes que también están necesitados de recambio nombre por nombre. Hay que considerar clubes más terrenales para optar por cesiones. Resulta llamativo pensar que Independiente le podía ganar una pulseada a Boca por el préstamo de Soldano. Es un entusiasmo algo desmedido. Se celebra que se busque el mejor equipo posible y que conforme las expectativas de Lucas Pusineri. No obstante, tampoco resulta satisfactorio para el entrenador que a fines de agosto no haya incorporaciones ni novedades concretas sobre caras nuevas.

Hay que apelar a jugadores relegados, con cierto potencial, y del ascenso. Irremediablemente, este concepto obliga a bajar la vara e hilar más fino. Queda creer en la habilidad de la dirigencia, de Jorge Burruchaga y de Pusineri. Hay varios ejemplos para confiar que se pueda conseguir algunos futbolistas potables, que se adapten paulatinamente a esta nueva normalidad. Nadie pensaba que Martín Campaña iba a consagrarse como lo hizo (sin contar cómo termina saliendo del club).

Ante este panorama de austeridad, es preferible contar con jugadores más ajustados a los tiempos que corren, pero con un tiempo sólido de entrenamiento en el club. Elijo eso antes que nombres rimbombantes que llegan horas antes del reinicio de la actividad.

Son días claves para dilucidar los resultados de este periodo en el mercado de pases. Por el momento, las tratativas solo desnudaron las consecuencias de la desidia. Si hay conciencia de la situación, podremos tener alguna novedad. Caso contrario, seguiremos pensando en un plan que volverá a chocarse con la dura realidad.

@nicogallaok

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