Disociación con la realidad

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por Nicolás Gallardo

Columnista

La gran mayoría de los hinchas de Independiente coincidimos que era necesario un manager y, en lo posible, una Secretaría que esté a cargo en la búsqueda de refuerzos. Es decir, un cuerpo de profesionales que tengan la suficiente sabiduría e ingeniería para encontrar grandes promesas y hallar jugadores en puestos claves, pensando en el corto, mediano y largo plazo.

Se trató de un puesto que tomó mayor trascendencia producto de los continuos desastres realizados por Ariel Holan, concedidos por la anarquía dirigencial. El fenomenal derroche de dinero en contrataciones sin sentido acrecentó el pedido popular para que haya una o más personas a cargo del puesto de manager. El monarca de los drones resistió en cada conferencia de prensa semejante desembarco y “murió” en sus términos.

La acefalía del partido gobernante en Independiente permitió otra catástrofe con la deplorable performance de Sebastián Beccacece. Ni el peor hincha de Racing hubiera hecho semejante caos en tan poco tiempo. El peor técnico de la historia del club por escándalo. Aunque, siempre hay que remarcar que la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer.

Después de la siesta o del éxtasis que produjo una conquista continental, que duró más de dos años, terminó llegando la figura de Jorge Burruchaga. Fue utilizado como bombero. Al mejor estilo Comparada, los dirigentes buscaron rápidamente alguien querido por los hinchas para depositar toda la presión y responsabilidad en él. Es un recurso muy conocido en la política general, cuando “las papas queman”.

No se trata de una columna para criticar el trabajo de “Burru”, pero no descarto hacerlo en un corto periodo si no hay respuestas positivas.

Genera, al menos, inquietud cómo se desenvuelve el Rojo en este tiempo de mercado de pases, azotado por la pandemia. Las dudas no surgen por la baja calidad ni cantidad de jugadores que pueden llegar en este proceso. Los interrogantes aparecen por cierta disociación con la realidad a la hora de buscar refuerzos.

En la crónica anterior se recalcó que es perfecto que el club pretenda tener los mejores jugadores posibles. Sin embargo, esas ambiciones terminan contrastando con el sombrío presente económico e institucional de Independiente. El tiempo pasa y Lucas Pusineri no cuenta con nombres nuevos ni tampoco se logra sacar jugadores que no quieren vestir más la camiseta como Juan Manuel Sánchez Miño y Martín Campaña, quienes, a su vez, podrían aportar dólares con sus salidas.

No pasa ni una cosa ni la otra y si bien hay tiempo para el reinicio de la actividad, no se vislumbra una real reacción a esta situación. A esta altura se producen algunas preguntas. ¿Existe una desconexión con la realidad como para pensar que es realmente potable contratar a Paulo Gazzaniga que ataja en la Premier League? ¿O son solo versiones para terminar bajándole el precio a opciones más terrenales?.

Menciono el caso del arquero del Tottenham cómo para ilustrar un ejemplo de otros tantos nombres rimbombantes que circulan en redes y portales en este tiempo. En una entrevista concedida en los últimos días Pusineri comentó la idea de Gazzaniga, aunque minutos después aclaró que el obstáculo económico es real. Entonces, ¿Por qué perder tiempo?.

¿Esta situación marca un claro déficit a la hora de haber hecho un trabajo de investigación más profundo?. Es otra pregunta.

No se pretende en este texto marcar prematuras y presuntas imprudencias de Pusineri y Burruchaga. Tampoco se plantea omitirlos de responsabilidad solo por el hecho de que quieren al club. Se trata de pensar porque no hay sobre la mesa posibles incorporaciones que respondan a una cierta lógica.

No se le podía pagar el sueldo a Ezequiel Piovi y el mánager habla de Gazzaniga. Es absolutamente llamativo y uno intenta pensar el motivo. Es bastante tarde para creer que en estas semanas se pueda sumar colaboradores para ayudar en la estrategia del mercado de pases.

Recalco en la necesidad de buscar refuerzos en puestos claves (no en el arco) y jugadores con rodaje, de cierta personalidad y que atraviese alguna situación complicada con su club. Si bien cada intento tiene buena voluntad, resulta poco creíble que Argentinos Juniors vendan a sus joyas por la vuelta de Braian Romero. No son tontos.

No hace falta un jugador de estricta jerarquía. Hubiera sido preferible que se plantee un camino más lógico y acorde a este presente del club, en el cual abundan las inhibiciones.

Faltan algunas semanas para sacar balances y conclusiones sobre el andamiaje de esta dupla Pusineri y Burruchaga. Ojalá que esta actualidad solo sea parte de un entramado que concluya con gratas sorpresas. Son capaces para conseguir el objetivo, y se lo merecen. Todos deseamos que tengan el as bajo la manga. Caso contrario, el rumbo no solo seguirá siendo espinoso, sino que se pondrá cada vez más pantanoso y tétrico.

@nicogallaok

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