Marado: el que le ganó a la guerra jugando

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por Miguel Wiñazki

Columnista Invitado

Hay algo más profundo, inasible a través de la razón. Frente a una guerra Maradona respondió jugando. Y ganó y la Argentina que perdió la guerra ganó en el fútbol. El juego descompuso la batalla y la convirtió en gambeta de 11 segundos y ese gol que dejó sin voz a los misiles y a la sangre.

Esa una respuesta extraordinaria frente a la violencia de la Dictadura Argentina y frente al colonialismo tardío.

Maradona no encubrió su lado oscuro. Su lado oscuro en algún sentido difícil de condenar lo iluminaba.

Y además, digamos la verdad: Maradona era del Rojo. Era del Rojo. Iba a la popular. Después trascendió todo y fue de todos.

Ya no está. Pero está. En cada potrero, en cada pelota que gira, en todas las gargantas que para siempre gritarán su nombre. Siempre. Porque Diego no se va. Más vale. No se fue y no se va.

@MWinazki

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