¿Sabés cúal es el problema Diego?

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por Julio Leiva

Columnista Invitado

Que sos inmenso en serio.

Descomunal. Inabarcable.

Que hoy ninguna palabra alcanza para describirte.

Que ninguna imagen es suficiente para contarte.

Que no hay sentimiento para explicar lo que nos pasa ahora. Porque es dolor, pero también es alegría y además es bronca.

Que no hay una definición para esto.

Que esa parte está vacía en el diccionario…. como Argentina ahora. Bien vacía.

Que no hubo adjetivos para tu talento y no los hay para tu muerte.

¿Por qué? Porque te morís y nadie te cree.

Porque como metafora te fuiste en la calle Italia y con el corazón hecho pelota.

Porque cientos de miles no fueron a despedirte. Sino que fueron a ver si era verdad.

Porque ahora dudamos si en realidad exististe o fuiste solo un sueño.

Porque te vas sin avisar, por más que hayas avisado un monton.

Porque en estos días a todos nos disfrazaste con la piel de gallina aunque esa piel no te guste.

Porque hiciste llorar a tantos hombres y mujeres como nunca ví.

Porque eran adultos que lloraban como niños. Con los ojos… sí, pero con el pecho a los saltos.

Porque lloraraban sin saber qué decir. Porque te dije no hay palabras.

Porque nos hiciste creer el cliché de que eras inmortal.

Porque tus imagenes inundaban la plaza en remeras, banderas, carteles y fotos.

Porque te equivocaste y pagaste, aunque la pelota no se mancha.

Porque fuiste un genio adorable y un miserable muchas veces

Porque fuiste Dios y diablo, pero eso será pata otro momento.

Porque arrancaste pisando el sol tatuado en el cesped de México y terminaste acariciando la luna en el arco ingles.

Porque nos diste un mundial que cuando vos estabas parecía fácil, pero cuando te fuiste nos dimos cuenta que era lo más difícil.

Porque a muchos nos enseñaste que significaba un país cuando la escuela todavía intentaba explicarnos.

Porque fuiste el negrito que se caso en el Luna Park y nunca te lo perdonaron.

Por qu sos pueblo, sos Fiorito y pusiste alegría en la mesa cuando no habia pan.

Porque nos levantaste temprano para ver a la Italia pobre y nos acostaste tarde para ver futbol mexicano de segunda.

Porque en cada zancada con la pelota eras un monumento.

Porque eras la belleza hecha imagen en el fútbol.

Porque fuiste el Diego de rulos, el de barba, el de la franja, el flaco, el de sobrepeso. Fuiste mil Diegos, porque no te alcanzaba ser uno solo.

Porque nos hiciste creer que sos lo mejor y lo peor de nosotros, pero en realidad, quizás, somos tu reflejo.

Porque en estos días vamos a repasar tu historia y nos vamos a dar cuenta que con eso también vamos a repasar la nuestra.

Porque hemos visto a Maradona.

Gracias por eso

Ya te dije no hay palabras, pero si hay una pregunta.

¿Por qué Diego?

¿Por qué?

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