Todo es inviable

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por Nicolás Gallardo

Columnista

Evitaré ahondar demasiado sobre un partido que, en la previa, ya estaba perdido. Tras la derrota con Lanús, en esta editorial se aclaró que el “Rojo” iba a caer con Boca, salvo un milagro.

No hay un solo motivo razonable para creer que Independiente pueda revertir en el corto plazo esta situación, por ende lo más lógico es que seguirá perdiendo. Deseo enfatizar un punto: esta observación se hace en esta columna desde el reinicio de la actividad. La absurda cantidad de partidos “invictos” de Independiente siempre fue humo para la triste mediocridad que hoy tiene un sector mayoritario de los hinchas.

No hay un bajón anímico ni deportivo. Siempre fue esto el Pusineri de Independiente. Un equipo que jamás jugó a nada y que por peso específico va caer con quienes debe caer y apenas ganará algún que otro partido con un rival sumamente menor por alguna carambola o por la resistencia de Sosa o Álvarez.

Se aclaró por estos lados que el “Rojo” sentiría los verdaderos sopapos a partir de la serie con Lanús. Y así fue: eliminación con el “Granate” y dos derrotas en la copa local. Si bien el fútbol es dinámica de lo impensado, nada sorprende en Independiente. Todo es totalmente lógico y sabido. Todo tiene su consecuencia.

Es cierto que Independiente constantemente se dispara en los pies. Es como que no puede autoflagelarse dentro y fuera de la cancha. Vive un autoboicot permanente y no sabe cómo dejar de sangrar. ¿Cómo le van a dar el penal a Roa? ¿No hay nadie que interprete que era ridículo asignarle semejante responsabilidad a un jugador apático y sin talento? Cualquier futbolista debía haber pateado, pero no el colombiano, que pide a gritos un pasaje de Aerolíneas Argentinas rumbo a Bogotá.

¿Qué le pasa a Silvio Romero? El delantero parece que no puede jugar más. Es un gran definidor, eso está claro. Sin embargo, desde que llegó afronta todo el tiempo problemas físicos. Francamente, se lo vio inmóvil, todo indicaba que no podía ni trotar. Tiene un físico que aparenta ser amateur. No es serio que no tenga la firmeza de patear, aún con molestias, un penal que era decisivo para el equipo. Es un capitán que no representa a nadie. Debe marchar también. Gana verdaderas fortunas para que no pueda jugar los partidos cruciales en óptimas condiciones. Para jugar con Central Córdoba estamos todos, inclusive el “Perro” Romero, otro que se ausenta en las difíciles, con la excusa de las dolencias.

En estos momentos es donde tienen que surgir los referentes de verdad, no los que se sacan fotos en Instagram para marketing barato, algo que lamentablemente muchos compran.

El técnico debe renunciar ya mismo. Pusineri es alguien decente y es lo suficientemente inteligente para darse cuenta que el cargo lo superó y que la dirigencia no lo quiere, o nunca lo quiso. Quizás espera que el botón rojo lo apreté Jorge Burruchaga, quien también debería dimitir. No solamente que es muy pobre el desempeño de “Burru”, sino que se terminó transformando en un títere de los dirigentes. Cada acto es explícitamente funcional a los Moyano y no demuestra nada de su personalidad. Es increíble que después de las declaraciones del vicepresidente sosteniendo a Pusineri, el manager no se haya pronunciado. ¿Para qué está?. Una hipótesis es que cumpla su misión de ser un fusible y tomar la decisión de no renovar a Pusineri, quitándole responsabilidad a Pablo Moyano, quien “lo respaldó” antes de la vuelta con Lanús.

Jugadores que no sirven, un técnico principiante y un manager poco útil (para no herir susceptibilidades en cuanto a la semántica) hacen que todo sea inviable en Independiente.

Desde ya que no se dejará de lado por aquí a la comisión directiva. Son quienes terminaron de arruinar al club. Vinieron en el afán de reconstruir desde las cenizas, y solo están cavando el pozo en el cementerio. Tanto lo están haciendo que nadie termina de ver el fondo. Siempre se puede caer más bajo e Independiente desafía las reglas de la física.

No solamente que dejaron al club absolutamente quebrado, con un pasivo de casi 3 mil millones, sino que también dejan a Independiente sin patrimonio por delante. Ya ni se puede decir “roban pero hacen”. Se empecinaron en destruir a Independiente, por acción u omisión. Siempre con esa soberbia tan característica desde el ámbito gremial.

Aún dejándonos en ruinas, tienen la caradurez de sostener su relato. Están tan acostumbrados a hacerlo por temas políticos, que lo trasladan al club. Con Independiente no, muchachos. Tengan dignidad y retírense antes que lleguen más presentaciones a Comodoro Py. Creyeron que gobernar al Rey de América alcanzaba con un formato part time. Con dos o tres llamados. Con ser amigos del “Chiqui” Tapia, siendo que en la AFA Independiente es mucho menos que Lanús y otros equipos calificados chicos en esos sitios. Se nos ríen por Viamonte. Al padrino de los sindicatos lo burlan todo el tiempo en el microcentro y en Puerto Madero. Pensó que por juntarse con el presidente de la Nación iba a tener una estirpe especial. Nunca interpretó por donde pasaba el poder en el fútbol.

Por eso decimos que todo es inviable en Independiente. Es muy difícil pensar que exista una forma de escapar de esta tortura. Sabiendo que tendremos un 2021 alejado de todo protagonismo e ingresos en dólares, solo queda pensar qué tan bajo es la pendiente. Nos preguntaremos cada semana si esto era tocar fondo, hasta que nos demos cuenta que es una caída libre.

Prevaleciendo la anarquía en todos los órdenes de la gobernabilidad del club, solo queda esperar que el Titanic no se hunda definitivamente. Hasta los más ateos del barco deberán rezar para evitar una nueva catástrofe.

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