Noticias
La vida cumple 105 años de Arsenio Erico
Arsenio Erico, una leyenda.
El “Saltarín Rojo” o el “Paraguayo de oro” fueron dos de los 14 apodos que recibió el máximo goleador en la historia del fútbol argentino con 295 goles en 325 partidos.
Hoy Arsenio Pastor Erico Martínez cumpliría 105 años –nació el 30 de marzo de 1915 en Asunción, Paraguay- y es grato recordar su imborrable paso por Independiente, en donde debutó con apenas 19 años en la Primera del club aquel 6 de mayo de 1934 frente a Boca Juniors por la fecha 7 del campeonato argentino.
Su presentación en el Rojo fue con una rareza: sin goles. Aquel encuentro, sin embargo, finalizó 2-2 con los tantos de Adolfo Martínez y Antonio Sastre para el conjunto de Avellaneda, mientras que para el local anotaron Delfín Benítez Cáceres y Vicente Carlos Cusatti. El árbitro fue Cellerino Destaillats.
No iba a pasar mucho más tiempo sin que el paraguayo convirtiera con la camiseta roja, ya que en la fecha siguiente, contra Chacarita, abrió el marcador en la victoria 3 a1 de Independiente sobre el “Funebrero”. Era el primero de muchos. En aquel recordado campeonato, Boca Junior se coronó con 55 puntos e Independiente finalizó en la segunda colocación con un punto por debajo del “Xeneize”.
Tres años más tarde, en 1937, Arsenio Erico convirtió nada menos que ¡48 goles!, una marca que aún no ha sido igualada en un torneo largo y difícilmente se pueda quebrar. Al año siguiente, Independiente obtuvo su primer título en el profesionalismo y el atacante volvió a decir presente: anotó 43 goles. Sin embargo, a esta historia le faltarían varias páginas por escribir porque el “Rey del Gol”, en 1939, facturó 41 veces y así le daría el primer bicampeonato de la historia al club que en aquel entonces dirigía Guillermo Ronzoni.
Algo impensado iba a ocurrir y el artillero que perforaba las redes iba a regresar a Nacional de Paraguay en 1942 por una disputa con los dirigentes del club. No obstante, dicho paso fue breve ya que pese a lograr un título jugó poco.
Tras propagarse esta noticia en Argentina, varios clubes querían repatriarlo, -entre ellos River y San Lorenzo, quienes ofrecieron hasta 100.000 pesos- sin embargo, un año después, en 1943, iba a regresar a Independiente para continuar aquello que había empezado nueve años antes.
Erico disputó tres temporadas más en el Rojo y volvió a brillar con su cuota goleadora, tras marcar 36 tantos en cada una de ellas. “Se siente, se siente, Erico está presente” era uno de los cantos de los simpatizantes que estaban enloquecidos con la labor del paraguayo. Ya en 1946 “El Saltarín Rojo” iba a anotar cuatro goles en 19 encuentros, por lo que la entidad de Avellaneda optó por vender al guaraní a Huracán en donde, extrañamente, no pudo convertir siquiera un gol.
Tras ese paso fallido por el “Globo” de Parque de los Patricios, el atacante decidió regresar a su primer amor: Nacional de Paraguay en donde hizo 5 goles en 9 partidos y así culminar la carrera de un goleador nato con 295 tantos, marca que hasta el día de la fecha no pudo ser alcanzada. Ángel Labruna fue su más cercano perseguidor con 293. Un escalón por debajo se ubica el ídolo de Huracán, Herminio Masantonio con 256.
Arsenio hoy habría de cumplir 105 años. Sus restos descansan en un mausoleo del estadio “Defensores del Chaco”.
En su época como jugador así lo describía un reconocido colega como lo fue Alfredo Di Stéfano: “Erico es diferente a todos, a todo lo que vi. Un jugador notable. Todo lo que engloban, sin exagerar, las cinco letras de la palabra ‘crack’. Para mí, un malabarista de circo, un artista. Perdón, un gran artista”.
Por Tomás Robbio
