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Los brazos en alto

Este saludo nació en medio de críticas del periodismo, que el plantel sentía excesivas para el campeón de 1963.

A principios de 2017, el técnico Ariel Holan se juntó con Ricardo Pavoni con la idea de regresar un saludo característico del club que hizo historia, quien mejor que el “Capitán de América” para enseñarle a los jugadores como se debía realizar.

Este saludo nació en medio de críticas del periodismo, que el plantel sentía excesivas para el campeón de 1963. El equipo dejó de posar en las fotos y pasó a saludar hacia los cuatro costados pero haciendo todo un ritual.

“Exhibíamos las palmas de las manos para demostrar que las teníamos limpias, que íbamos a jugar con hidalguía y caballerosidad, que teníamos valores. Encarábamos en hilera, yendo de frente, con la intención de mostrar grandeza. Y levantábamos los brazos para convencernos y juramentarnos que íbamos a ser vencedores. Nosotros nos sentíamos invencibles”, explicaba Pepé Santoro.

Junto al saludo llegaron las primeras copas en 1964 y 1965, su mística se acrecentó cuando protagonizó los dorados años 70. El Rojo campeón de todo salía a cualquier cancha de América imponiendo respeto.

Pasaron los mejores años del Rey de Copas y con el tiempo se dejó de hacer, casi como marcando una etapa. De vez en cuando algún equipo lo realizaba pero como algo aislado, con la vuelta a la Libertadores en 2004 por ejemplo, con el Pato Pastoriza al mando.

En 2012 se hizo en homenaje a Chivita Maldonado, el primer capitán en implementarlo. Al homenajearse en 2017 al Pipo Ferreiro, un emblema de aquellos años históricos del Rojo copero, el saludo volvió para quedarse y volvió con una copa.

Cuando aparecen los brazos en alto en cualquier cancha, sobre todo en el Libertadores de América que explota, los Rojos se emocionan.

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