Peña Roja de Barcelona: un infierno en el Mediterráneo

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Acaba de terminar el segundo amistoso contra Gimnasia, son las 6 de la tarde en España, y del otro lado está Brian Escalada.

El momento parece ser oportuno ante el llamado de SOY DEL ROJO: goleada 4-0 ante el Lobo, y algunos de los chicos de la Peña de Barcelona se juntaron a ver el partido.

Por supuesto, las restricciones por el coronavirus afectaron también al país: “Acá permiten un máximo de 6 personas, en lugares públicos y privados. Antes eran 15, pero el tema se disparó un poco”, cuenta Brian, que llegó hace 2 años por temas laborales, pero lo primero que hizo fue buscar la peña del Rojo.

Y por supuesto, lo recibieron con los brazos abiertos, como a todo aquel que hace sus primeros pasos en la ciudad: “Es todo a pulmón, siempre estamos con ideas, y somos un lindo grupo”.

“Lo que más mueve a la peña es el fútbol. Acá hay una cuestión social muy importante, con chicos que llegan solos, es importante tener algo de confianza apenas llegás. Hicimos un torneo de truco, estamos armando un taller de murga, generamos actividades para que se siga juntando gente“, agrega.

El 28 de noviembre la peña cumple 6 años, y sigue haciendo énfasis en la cuestión social, para integrar a más gente, con donaciones de sangre, de alimentos, e incluso algunos asados.

Por supuesto, se juntan a ver los partidos del Rojo en su propia sede, dado que uno de los chicos de la filial presta su sala de teatro con este objetivo.

“El tema de los horarios a veces es delicado, porque a veces un partido de Sudamericana cae a las 2 o 3 de la mañana. Intentamos imitar lo que hacíamos allá, con la previa de siempre”, sigue Brian.

Brian Iozzi es el secretario general de la peña, y también se muestra orgulloso de todo lo que se avanzó hasta el momento: “Como hincha de Independiente, me llena de orgullo que el Rojo tiene una gran repercusión en España. Todos los hinchas del Rojo que se acercan están felices de encontrarse con alguien del mismo club”.

Y recordó lo que fue aquella final de la Sudamericana de 2017: “Fue una cosa de locos. Estábamos en la sede a las 3 de la mañana, éramos 70 personas y fue una verdadera locura. Terminó el partido y nos fuimos a festejar todos a la calle, la gente no entendía nada. Eso lo conseguís con pasión, de otra manera imposible”.

El fútbol es la excusa, la cuestión social es lo que empuja, y la pasión por Independiente es el motor de esta peña que, verdaderamente, se ha transformado en un verdadero infierno en el Mediterráneo.

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