Un amor por Independiente que llegó hasta Japón

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El fanatismo por el Rojo trasciende fronteras, y puede llegar a los lugares más impensados. Una historia de amor que llegó para quedarse.

Su español es perfecto. Habla como si hubiese nacido en Avellaneda. Más de 18.000 kilómetros son los que dividen Japón de Buenos Aires, aunque las distancias no existen con el amor por Independiente.

Del otro lado del teléfono está Yu Kawakubo, quien respondió una por una las preguntas de SOY DEL ROJO, un poco a trasmano por la diferencia horaria.

“Mis abuelos eran japoneses y se radicaron en Argentina cuando mi papá tenía 3 años. Una vez que se volvió a Japón nací yo”, inició.

Poco a poco, comenzó a descubrir a Independiente en el año 94: “Había una revista acá en Japón que hablaba de fútbol argentino, y a veces mis parientes nos mandaban la revista El Gráfico”.

Sin embargo, había una barrera: “Mi viejo siempre fue fanático de Racing, e intentó hasta el final hacerme hincha, pero era prácticamente imposible”.

El clic final llegó en el 95, cuando se jugó la Recopa con Vélez en Japón: “Tuve la suerte de ir a verlo, y allí me enamoré de forma definitiva. El Rojo es de lo más importante de mi vida, y más aún ahora con la filial”.

Kawakubo es el creador de la filial de Independiente en Japón y tienen una escuelita con varios chicos que juegan al fútbol: “Acá en Saitama tengo unos 50 chicos, de edad de 7 a 12 años. Entrenamos casi todos los días y compitiendo en la liga local, vamos muy bien”.

“Hace tres años que arrancamos, y al principio costaba un poco, pero el equipo se está formando bastante bien”. ¿Y cómo se llama el equipo? Creo que no hay dudas: Independiente Japan Hatoyama.

Además de recordar con mucha emoción la obtención de la Sudamericana de 2017, y hacer énfasis en la sorpresa de los japoneses ante el fanatismo que viven los hinchas, habló sobre su experiencia cuando el Rojo disputó en Japón la Suruga Bank.

“Ariel (Holan) ya estaba muy preparado para la final contra Cerezo Osaka, y no pude contribuir mucho en la parte del análisis. Pero sí colaboré con la parte de la traducción, y la parte informativa”, dijo.

Y agregó: “También estuve mucho en la parte anímica. Antes del partido y durante estuve junto a ellos. Ariel estaba muy nervioso antes de esa final, y estuve junto a él para tranquilizarlo. Él me decía que si perdía ese partido, tenía que renunciar”.

Para cerrar, se refirió a sus visitas al país: “Estuve muchísimas veces en la Argentina. Lo que más me impresionó fue la primera vez que visité el Libertadores de América, cuando estaba Gaby Milito en la Reserva, que me invitó a ver varios entrenamientos. Es la cancha más linda del mundo”.

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