Recordar lo grande que somos, el desafío para la resurrección del Rey

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Editorial ✍🏻


Independiente
hace 36 años que no gana la Copa Libertadores. Pasaron los años y el rey sigue en lo más alto del continente.

Muchos podrán decir que pasaron casi cuatro décadas de delegar prestigio y es verdad. Independiente ha perdido una triste cantidad de años sin ni siquiera clasificar al máximo certamen de América. Sin dudas que esta tónica es dolorosa.

Ahora, seguir siendo el monarca tras tanto tiempo marca nuestra grandeza. Cada día que vemos cómo Boca, River y otros clubes quedan fuera de la copa, aún teniendo las de ganar, nos hace valorar y agigantar aún más las figuras de nuestros próceres. Nos hace admirarlos cada vez más.

Independiente está obligado a mirarse al espejo y reaccionar. Nadie puede darse por desatendido y menos en estos momentos. Está claro que pasará bastante tiempo para que el Rojo vuelva a protagonizar un torneo internacional. Deberá transcurrir un periodo de reconversión, tanto futbolística como institucionalmente y esos procesos son largos.

Será imperioso que se logre una consecución de buenas decisiones para girar el timón lo antes posible y evitar el iceberg.

Dicho esto, todos debemos cambiar el chip. No nos tiene que ser indiferente ver una semifinal de copa y no encontrar a Independiente.

Miraba River y me dio una sana envidia. ¿Por qué no podía estar jugando Independiente contra Palmeiras? Si no hubiéramos tenido esa constante vocación al autoboicot, el camino post conquista en el Maracaná era seguir peleando títulos continentales. Había equipo y mentalidad.

Sin desarrollar los culpables de dicha catástrofe en los últimos años, se debe recobrar esa memoria que nos catapultó a la última gloria ante Flamengo. Esa identidad que sí le pudimos reconocer a Holan.

Debemos jubilar a quienes están más interesados en cobrar sus seis cifras en dólares y jugar poco y nada en partidos claves y darle lugar a quienes sean más modestos pero dedicados.

La reconstrucción tiene que darse cuanto antes. No hace falta adelantar etapas pero sí es clave que se coloquen los cimientos a la brevedad.

El próximo manager y el DT (ese orden) tendrán el difícil desafío de iniciar el camino hacia la resurrección del Rey de Copas, hoy sumergido entre las penurias y los escombros.

 

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