Organizarse

Organizarse

“Siempre he creído que es imposible alinear un buen equipo de fútbol si se carece de una buena organización. Muchos entrenadores y dirigentes cambian las selecciones sin una razón de peso. Lo organizan todo al revés y están impacientes por obtener resultados rápidos. Antes de alinear un buen equipo hay que cimentar una buena organización y todos sus elementos tienen que encajar a la perfección”. Lo firma Sir Alex Ferguson en su autobiografía llamada “Liderazgo”. Esta pintura de definición, proveniente de uno de los técnicos más grandes de la historia del fútbol, es la antítesis perfecta de lo que ocurre en el Independiente de hoy en día.

Los finales no son siempre felices, y en este cuento de hadas llamado 2019, Independiente es, nunca mejor representado, el diablo. Por suerte para todos, el año se terminó. Y digo ‘para todos’ porque es literalmente así: para los hinchas que no toleramos más ver a un equipo sumamente endeble e incompetente, para los jugadores que semana tras semana demuestran mayores falencias colectivas y que están podridos de tener que pelear para que se les paguen los sueldos, y para los dirigentes, a quienes parece molestarles cada vez más el hecho de tener que manejar un club. Lo mejor que podemos hacer ahora es dar vuelta la página y replantear todo desde cero.

El partido con Newell’s fue más de lo mismo. Tal vez la cantidad de ocasiones generadas por el equipo de Fernando Berón hacen que el gusto amargo sea más ameno, pero la contrapartida es el desperdicio de esas chances. A diferencia de otros encuentros, esta vez Independiente generó pero no concretó. Tuvo a su rival en el piso y no lo remató, y el tiro le salió por la culata. La displicencia de Cecilio Domínguez y la inconsistencia de una defensa que se desintegra con un simple pelotazo fueron el combo letal. Un bochazo a la espalda de Sánchez Miño, un cabezazo proveniente de un córner -que, encima, es el calco del que convirtió Luciano Lollo hace apenas una semana- y una jugada de dos contra cinco que terminó en gol de Maxi. Con algo tan sencillo, dejamos ir tres puntos más, que suman apenas uno de nueve posibles ante tres equipos que pelean por quedarse en la Primera del fútbol argentino (Aldosivi, Banfield y la Lepra). Un presente lóbrego que tiene poco para destacar.

El ciclo parece estar cumplido para varios nombres del equipo titular. El éxodo tiene que comenzar con Pablo Pérez, visiblemente el líder negativo del club y la cara de todos los problemas en el último ciclo: quien dio la conferencia de prensa en el partido previo a la salida de Ariel Holan, el nombre del bochorno en el ‘pizarragate’ de Beccacece, y aquel que, ante el ojo de las cámaras, les recriminó ayer a sus propios compañeros tras el 3-2 rival. Martín Benítez tiene que ser el siguiente, alguien que futbolísticamente no le aporta soluciones al club. Sánchez Miño y Domingo, por más que los quiera y nos hayan dado muchas alegrías, hace rato que no están al nivel de la Primera de este equipo. Y a pesar de que personalmente creo que es un grave error dejarlo ir, es muy probable que Martín Campaña no continúe después de diciembre. El 2020 se avecina con varios cambios para los que Independiente debe estar preparado y no dar ni un solo día de ventaja, por eso es clave que se realice una buena gestión.

Definir hacia dónde vamos para saber lo que queremos. La susodicha organización de la que habla Ferguson es, hoy, una utopía en el horizonte del Rojo. El ejemplo más claro es el de Fernando Berón: hasta hace tres semanas era el hombre indicado y la dirigencia le iba a ofrecer la continuidad como DT por el simple hecho de no haber perdido ningún partido, y ahora que se torció el rumbo no sabemos siquiera si va a seguir ligado a las inferiores -donde, por cierto, hace rato que viene realizando un muy buen trabajo-. En 35 días, Independiente tiene que jugar con un River que sigue sumando títulos. y todavía no sabe quién va a ser el técnico, con qué jugadores va a contar y con cuales no, y menos que menos quién va a ser el nombre que tome estas decisiones. Para construir algo, primero hay que barajar y dar de nuevo. Empezar por sentar las bases para evitar que la casa se venga abajo.

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