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Columna de Opinion

Pusineri tiene razón

En mi primer día de trabajo, yo expuse que el jugador tiene que estar feliz en donde juega. El fútbol no empieza ni termina en un club, hay que estar armónicamente saludable para que en lo futbolístico pueda rendir en plenitud. Mi mensaje es claro: que encuentren la felicidad”.

Estas palabras son de Lucas Pusineri y fueron dichas recientemente en una entrevista.

Yo acuerdo con Lucas.

Lo digo porque tengo la convicción que estamos en presencia de alguien distinto a lo común y esperado en este microcosmos que es el fútbol que de tanto negocio se olvidó que su esencia justamente está en los sentimientos que genera.

No lo conozco personalmente, jamás me encontré con él ni lo crucé en ninguna circunstancia. Acuerdo y le creo.

Como muchos lo disfruté y respete en el 2002 viendo su entrega, compromiso y pasión en cada partido además de saber reconocer que ese campeonato estará vinculado a su nombre para siempre.

Le creo por haber sido genuino y sincero al expresar sin estridencias ni grandilocuencias su deseo de ser el Director Técnico en estas instancias adversas y porque fue muy digno en su conducta a la hora de recibir las bofetadas en los peores momentos.

Hablar de Felicidad para muchos puede resultar insignificante o trivial cuando no lo es.

Lucas trae a un Independiente en crisis, un concepto importantísimo. Nos habla desde la psicología positiva y de la ciencia de la felicidad.

¡¡¡Y en buena hora que empecemos a hablar de esto en el fútbol!!

La felicidad desde este punto de vista, tiene que ver con las posibilidades que tenemos si hacemos las cosas en función del bien. Si pensamos de qué manera podemos transformar las dificultades y problemas en posibilidades y oportunidades. La felicidad se se despliega en función de las relaciones y la calidad con que las nutrimos. En cómo apreciamos y agradecemos las cosas que tenemos, disponemos y disfrutamos.

Hablar de Felicidad en el fútbol argentino y más en Independiente es un mensaje valiente. Es entender que sin la armonía que da el buen trato, la tranquilidad que dan las buenas decisiones, la autoestima que da el respeto en el vínculo, y la confianza que genera la credibilidad nada es posible.

Es comprender que la entrega hecha con buena intención, reconociendo y cuidando al lugar que nos da las posibilidades de desarrollarnos y el afecto que damos al prójimo que nos acompaña retorna siempre aumentado y es nos hace mejores.

Es poner de relieve que el proyecto supera al éxito inmediato.

Yo recuerdo la alegría del 2002 y como ello se cayó como castillo de naipes porque se construyó sin base ni futuro y recuerdo la locura del 2017 como también tengo presente su derrumbe que dura hasta hoy.

Yo acuerdo con Pusineri, quien se quede o venga debe sentirse feliz.

El deberá ver que quien juegue sea feliz con el equipo que integra y en el lugar que le toca jugar

Si su mensaje llega, y su pensamiento se convierte en acción y proyecto sostenido ese sentimiento llegará a la gente que también se sentirá feliz. Y ello tendrá un valor importantísimo.

Quiero como todos verlo a mi Independiente campeón siempre, pero no debe desvelarnos ello ahora. Se debe ser paciente. Un éxito es solo un momento feliz. La felicidad que anhelamos y merecemos es un estado de ánimo y una actitud permanente que tiene que ver con un equipo, una dirigencia, y una institución que sea feliz y haga felices a su gente siempre más allá de un logro ocasional. Y eso requiere un cambio profundo.

Yo acuerdo con Pusineri y le creo.

@clauavruj

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