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Columna de Opinion

Se va el Domingo

85 partidos jugados, un gol y una asistencia. Campeón de la Copa Sudamericana 2017 y de la Suruga Bank 2018. Nicolás Mario Domingo dejó de ser jugador de Independiente en la antesala de lo que será, seguramente, un éxodo masivo con el correr de los días.

​Con la deuda de ídolos que tiene Independiente desde hace varios años, Domingo se transformó en un jugador que supo hacerse un lugar entre los queridos por la hinchada, aún sin ser del riñón del club ni un volante central de juego y calidad, como en otra época. Un profesional, de esos que se nota a lo lejos que no pierden el eje a pesar de los momentos adversos que se presentan. Le tocó dar la vuelta en el Maracaná y en Japón. Pero también ser suplente en muchas ocasiones y hasta quedar fuera de la nómina de concentrados. Y, ante las distintas situaciones, se comportó de la misma manera: perfil bajo y perseverancia en el trabajo.

Sacrificio, voluntad, inteligencia y paciencia, son algunas de las cualidades que llevaron a Domingo a convertirse en uno de los pocos jugadores al cual el público del Rojo le demostró cariño de forma constante en los últimos años. Está claro que el apoyo no es ni fue total, porque eso lo logran solamente los que pertenecen a un grupo muy selecto: los ídolos. Pero Nicolás, que se formó en River y luego pasó por Banfield, entendió lo que representa portar la camiseta roja y, fundamentalmente, cómo jugar con ella.

Para muchos un ciclo cumplido. Hasta parecería que, para el propio jugador, por la forma de despedirse, también. A partir de ahora, Domingo seguirá su carrera en Olimpia de Paraguay y Lucas Pusineri tendrá la misión de encontrar otros futbolistas que aporten esa garra e inteligencia al equipo. Otros que transpiren la camiseta como él y generen empatía con la gente. Se fue Domingo y, al igual que el día, marca el cierre de una etapa.

@ChinoRozemberg

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