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Columna de Opinion

Un antes y un después

Vendido: Independiente aceptó la oferta por Alexander Barboza

En el encuentro ante River hubo un antes y un después. La expulsión de Alexander Barboza fue el punto de inflexión. Cuando parecía que Independiente se lo podía llevar por delante, el defensor central recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó al equipo con diez jugadores. Ahí cambió todo. De ser el protagonista e ir por el segundo gol y la victoria a tratar de cubrir los espacios y mantener el resultado.

Está claro que el primer tiempo del Rojo no había sido bueno. Pero salió a disputar el complemento con otra actitud, con otras ganas. Salió a comerse al rival. Por momentos, pareció el Independiente de Ariel Holan en 2017. Los jugadores volaban, se adquirió la precisión a la hora de distribuir la pelota y los rebotes eran todos del Rey de Copas. En frente, un equipo que si ganaba, quedaba puntero y que venía de disputar la final de la Copa Libertadores.

Todo se modificó a los 60 minutos, con la expulsión de Barboza. Ese fue el punto determinante para que River empiece a encontrar los espacios. Y, lamentablemente, los encontró. El segundo gol de Rafael Santos Borré terminó llegando casi al instante. Después de esta situación, Independiente nunca pudo meterse nuevamente en partido. Los de Gallardo empezaron a jugar otro encuentro, a realizar tiempo con Franco Armani y el resto de sus futbolistas.

Uno se fue del Libertadores de América con bronca, malestar e impotencia. El encuentro estaba para ganarlo, para dar el batacazo, para que Lucas Pusineri empiece con el pie derecho. No se pudo. Hay que tratar de quedarse con los primeros 15 minutos del complemento, en donde Independiente lo pasó por arriba a uno de los mejores del continente. El nuevo DT tuvo nada más que 17 días para preparar este compromiso. Ojalá que, con mucho trabajo, pueda aportarle su impronta al equipo.

@JuanchiEgido18

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