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Columna de Opinion

El rompecabezas de Pusineri

Año nuevo, problemas viejos para Independiente en este 2020. Si bien era sabido que el mercado de pases que atraviesa Independiente por estos días tendría más un perfil vendedor que comprador, preocupa en este primer examen frente a River el magro rendimiento de varios jugadores, que se presumen “recuperables”.

Martín Campaña, Alan Franco, Juan Sánchez Miño, Pablo Pérez, Cecilio Dominguez y Leandro Fernández. Son algunos de los nombres que sobresalen en un análisis medianamente fino. Hay más nombres que le siguen rápidamente. Sin embargo, son ejemplos elocuentes de jugadores que se prevé que su desempeño puede ser mucho más alto de lo que demostraron en 2019 y de lo que se los vio este domingo en el Libertadores de América.

Hubo destellos, ráfagas de cierto fútbol e inclusive un convencimiento moral por la causa durante algunos minutos, aquella que fue solicitada en la crónica anterior que fue publicada por Soy del Rojo. Independiente, como de costumbre, se autoboicoteó. Son distintos los motivos, pero muchos de estos están vinculados en la trama narrativa de este comentario. En los pocos momentos que River fue superado por Independiente, que pensaba en ganarlo, llegó la roja de Alexander Barboza, además de una serie de jugadas que fueron desaprovechadas nuevamente en ataque. Demasiados errores no forzados ante el subcampeón de América.

Son señales que reflejan que sigue sin estar pulido este Independiente. Y es lógico ante un entrenador que hace escasas semanas que está al frente de un convulsionado y pobre “Rojo”.

Se ha dicho en reiteradas ocasiones que el plantel de Independiente tendría que ser competitivo, que presenta nombres suculentos para la mayoría de los clubes locales. No obstante, se los nota a gran parte devaluados. Así, incluso se los observa en el mercado de pases, con jugadores que piden irse y están dispuestos a aceptar escaso dinero, o negociando hasta su salida resarciendo al club. Sobre este asunto, podría haber novedades en los próximos días por nuevos alejamientos.

Pusineri es el capitán del barco. Busca encauzar a su tropa bajo un mensaje que los convenza sobre el camino emprendido. El DT asegura que su proyecto aportará prosperidad y coherencia en un mediano a largo plazo. Sin embargo, las turbulencias en la nave se presentan de entrada y no sólo por el hecho de perder ante River, que fixture a fixture está dentro de las posibilidades. Boca, Rosario Central, Racing y los cotejos por Copa Sudamericana figuran como los próximos compromisos de Independiente.

“Espalda” le sobra a Pusineri para resistir la marea en contra. Que los resultados no terminen llegando en estos próximos partidos. Ahora, las formas son importantes. Se podrá caer golpe por golpe, pero no sin intentarlo o causándonos autogolpes.

Campaña deberá recobrar la memoria de aquel que fue capitán y figura. Franco tendrá que enfocarse en su recuperación futbolística antes que mirar ofertas del segundo orden europeo. Sánchez Miño deberá reanimarse con él mismo y tratar de mejorar la marca y proyecciones en ataque. Lo mismo Pablo Pérez, con su errático presente más preocupado en el promedio de Newell´s que en su puesta a punto en Avellaneda. Cecilio Domínguez tendrá que repensar su destino cuanto antes. Deberá dejar de lado su celular donde se fija día a día el aumento del dólar billete para terminar de caer que fue la compra más cara de la historia de Independiente. Leandro Fernández tiene todas las aptitudes para retomar su mejor versión, de aquel partido con Racing en el Cilindro. Su escasez de gol viene de arrastre, desde la era Holan. Es su gran déficit. Pero también lo es su compromiso. No correr la pelota que finalizó en el gol de River reaviva los fantasmas, un desinterés que aparenta ser más colectivo que individual.

Parecería irreal que no haya un jugador de Gallardo corriendo o “metiendo” por la causa. La impronta del técnico es fundamental. No solo su temperamento y audacia en el control del grupo. Por más razonable que sea el planteo motivador de Pusineri, si Campaña no tiene un arquero que le compita de verdad, difícilmente encuentre la oportunidad para levantar su rendimiento. Lo mismo pasa en la mayoría de los puestos. En River es moneda corriente y se nota. Nadie tiene el lugar asegurado.

De todas formas, confío en que primero tiene que prevalecer el mensaje. El mercado de pases es casi un factor de color, que solo podrá aliviar algo las arcas rojas del “Rojo”. Válido juego de palabras.

¿Cuántos jugadores tendrían ganado su puesto si habría competencia real?. Pocos. Pusineri aseguró que no le temblará el pulso para hacer cambios que sean necesarios. Ello se celebra y se espera, en caso que lo amerite.

Al rompecabezas de Pusineri parece que no le faltan muchas piezas, más bien están desencajadas, se encuentran estropeadas como para que terminen encastrando. La interpretación sobre el valor motivacional y en cuanto al trabajo netamente futbolístico es materia de debate. Cuál factor realmente tendrá mayor injerencia para solución a estos problemas. Lo concreto es que por más respaldo institucional y popular que tenga el actual técnico de Independiente, el rompecabezas necesitará armarse lo antes posible para evitar sinsabores en junio.

@Nicogallaok

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