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Columna de Opinion

La campaña del desierto

La dirigencia de Independiente quiere erradicar aquellos despropósitos que aceptó durante la era del despilfarro indiscriminado. En la época en la cual un técnico se creyó rey y quiso crear un imperio. Lo que todavía no se dio cuenta el monarca de las bochas de hockey es que lo único que hizo fue destruir el castillo al punto que hoy aún se busca como apagar las llamas del incendio que generó por omisión de los responsables del club.

Tal como se hizo hincapié en anteriores ediciones de este autor, Independiente busca reinventarse en plena pandemia. Acepta cabizbajo el rotundo fracaso de no ingresar a una copa internacional en 2021 (salvo un milagro en la presente edición de la Copa Sudamericana) ante un escritoriazo sin precedentes, para barajar y dar de nuevo. Ya no será un castillo lujurioso, con detalles en oro y revestido con paredes de mármol. Con suerte, Independiente puede armar su castillo con cartas que le regala algún auspiciante, que encontró algún mazo sobrante de sus campañas de verano en la playa.

Sin embargo, lo positivo es que hay un reconocimiento (tardío) de la situación y que pretende ir a foja cero, literalmente. Es por ese motivo que Independiente es el primer interesado en sostener la Fase 1, incluso después de su objetivo inicial: llegar al 30 de junio para desprenderse de una serie de jugadores y reformular los contratos actuales para continuar con la limpieza y el intento de obtener alguna moneda por algunas de sus devaluadas joyas.

Como se ha dicho, el “Rojo” prioriza la salud, pero presenta una curiosa característica. A pesar de tener claro su postura, tiene la oportunidad de alivianar su estresante y deficitaria economía. Haciendo cuarentena absoluta, puede desmenuzar su inviable costo actual para mantener a un plantel, que en su gran mayoría solo tiene pensado irse. Sin embargo, no será tarea fácil.

La pesada herencia del As del relato contiene una serie de obstáculos muy difíciles de eludir, al punto que aún no sabemos qué sucederá con el principal exponente de la era contemporánea: el “Guante” Gaibor. Y prohibido olvidar a Gonzalo Verón, que ahora quiere quedarse con seis millones de dólares.

Los dirigentes se libraron de Gastón Silva, Leandro Fernández y pretenden las salidas masivas de Martín Campaña, Alexander Barboza, Lucas Romero, Braian Romero, Carlos Benavides, Domingo Blanco, Jonathan Menéndez, Cristian Chávez, Cecilio Domínguez y el mismísimo Silvio Romero. En la gran mayoría de estos casos ya buscaban irse antes de este fenómeno provocado por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, ante la reciente noticia de que los Moyano planean un recorte del 50% para los principales contratos y una baja considerable para la mayoría del primer equipo, será otro motivo para el éxodo masivo. Será el argumento más fuerte para alejar a jugadores como al coqueto Barboza, que hasta antes de este anuncio sabía que no iba a cobrar en todo el continente un salario tan alto como en Independiente.

Distinta es la situación de Fabricio Bustos y Alan Franco, dos jugadores descotizados pero que se pretende obtener alguna retribución. PD: tampoco está claro qué ocurrirá con Juan Sánchez Miño, quien tampoco está de acuerdo con el recorte del sueldo.

A pesar de que parezca exagerado que pueda concretarse semejante erradicación del plantel, es realmente posible. La dirigencia está hilvanando una serie de gestiones para culminar, de distinta manera, la gran mayoría de los vínculos contractuales con los jugadores que más perciben para arrancar un plantel casi de cero, o al menos con una base sostenida fundamentalmente por dos o tres referentes y el resto juveniles, más algún presunto refuerzo. Para tal anhelo, se enfatizó en estas crónicas cómo Independiente está dispuesto a cualquier tipo de forma de salida. El “Take Away” está vigente en el “Rojo” hace varios días y la comisión directiva trabaja en que sus productos estén lo más visibles posibles para desprendérselos cuanto antes.

Saliendo del panorama netamente salarial, aunque indudablemente está atado, tamaña reducción del plantel permitirá terminar con una relación totalmente quebrada entre esta camada de futbolistas con la presente conducción del club. No existe ningún tipo de diálogo desde las promesas incumplidas con el pago de los sueldos, y tampoco hay desde hace muchos meses una clara respuesta en la cancha. No hay ningún tipo de sentido de pertenencia, incluso tampoco de quienes se cree que nacieron del club o adquirieron un cariño con el paso de los años. Es un plantel depresivo y devaluado. En este sentido, el interrogante es si habrá alguna negativa legal que imponga algún integrante del equipo ante esta disminución de sus haberes. ¿En todos los contratos se puede hacer?. Su viabilidad es una incógnita, aunque la decisión está tomada hacía esa dirección. No hay marcha atrás.

En caso que se consuma la “operación depuración”, no habrá margen a confusiones. Las cuentas seguirán marcando austeridad por lo que no se espera un mercado con caras rimbombantes. Incluso, sería extraño que haya alguna compra. Serán préstamos o jugadores con el pase en su poder. Obedecerá a una estricta situación personal la llegada de jugadores de la talla de Lucas Biglia. Si bien nombres así alimentan a la ilusión, el hincha no está para pensar en grandes contextos.

Independiente se transformará en un equipo sumamente terrenal, que, si es por peso específico, deberá promediar la mitad de cancha cuando se reestablezca la actividad. Muchos dirán que ya viene estando en esa tónica en el último tiempo y es verdad. Pero, no tendrá una inmanejable deuda todos los meses ni tampoco tendrá a futbolistas depresivos que solo piensan en cuándo reciben sus casi 100 mil dólares (¿No hay cepo?), en su cuenta bancaria.

Deberemos acostumbrarnos a ver como titulares a los Barreto, Velasco, Soñora, Martínez y los Ortega. También a los Roa y los Togni. Con el afán de redimir todo el mal que se produjo ante la omisión y la entrega de las llaves del club a inescrupulosos, se fijó como prioridad un saneamiento económico y humano.

Si se concreta esta consecución de escenarios, Independiente podrá respirar, tomar algo de aire en medio de tantos meses de agobio.

La dirigencia planea conquistar y recuperar un terreno avasallado por la impericia propia y ajena. Es un campo que fue minado y que hay pocos sanos. En otras palabras, quiere volver a gobernar ante tantos meses de anarquía. Enhorabuena. Le quedan año y medio de mandato. Entre tanta tierra arrasada, el “Rojo” confía en la reconversión. Para tal objetivo, deberá tomar el toro por las astas. La operación “D”epuración se formalizó este 30 de junio, primera prueba para creer que sentar los cimientos es posible.

@nicogallaok

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