Legión

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Es difícil escribir con la sangre tan caliente después del partido que se perdió. Es difícil volcar en el papel la bronca y la desilusión; pero en principio hay que recordar que esto es fútbol y por lo tanto se gana y se pierde. A veces con justicia y otras no.

Un 6 de diciembre del 2015 era el Rojo el que concretaba la hazaña de ganarle a blanquiceleste con nueve hombres y en su propia cancha. Lucero y el Cebolla hicieron los goles y en el minuto final Cuesta casi mete el tercero. Así que sabemos de qué se habla.

Ahora se dio vuelta la taba y nos tocó perder. Pero lo importante es dimensionar la crisis y sus motivos. Dejemos a los vecinos con su festejo. Es comprensible que saquen pósters y remeras, el complejo de inferioridad es de larga data y tienen sus motivos para sufrirlo.

Lo que nosotros tenemos que analizar es por qué se llega a esto. En lo personal creo que es una suma de malas decisiones dirigenciales. Basadas en un profundo desconocimiento del mundo del fútbol  y acompañado de una monumental soberbia.

Nadie desconoce que las instalaciones están mucho mejor, es evidente. Alcanza con recorrerlas y escuchar a los socios que las utilizan. Eso se reconoce.

Pero tampoco nadie desconoce que desde hace años la conformación del plantel superior ha sido zona liberada para el negocio de algunos representantes.  Así hemos visto desfilar un grupo de jugadores que parecen integrar un tradicional cuerpo del ejercito francés: La legión extranjera.

La Legión tiene una tradición única en Francia, le jura lealtad a la propia Legión. No a la bandera francesa. El interés del legionario, como el de los gurkas británicos, era la paga a fin de mes, no la bandera que encabezaba el ataque.

¡Ojo! No todos son lo mismo. No se puede incluir a los chicos que están dando sus primeros pasos en la Primera, o a otros que han demostrado su compromiso (Silvio y varios más). Lo único rescatable de este momento es que  Pusineri sabe lo que es dejar la sangre por la bandera. Parece ser el indicado para volver a izarla , siempre y cuando logre imponer su criterio dejando de lado a los dirigentes.

Lo importante no pasa por el partido del domingo; reitero que ya les ganamos con nueve, con diez, con suplentes y hasta con Boneco en el banco.

Lo fundamental pasa por recuperar el club y su historia. Por entender que no se trata de una propiedad  privada, y que no se lo puede dirigir de “taquito”. El fútbol actual requiere dedicación casi exclusiva. Es incompatible con otras actividades de alta exposición; y, sobre todo, es éticamente contraindicado querer utilizarlo para posicionarse políticamente o para querer lavar la imagen.

@potemkinrojo

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