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Columna de Opinion

Rojo en rojo

El Rojo está rojo en números. El Rojo está rojo en resultados deportivos. El hincha del Rojo está rojo de furia, de decepción. Ve como el equipo se acostumbró a la mitad de la tabla, resignado a buscar un lugar en la Sudamericana. Sin dudas el Rojo es el grande con más problemas y el hincha ya no tiene de donde aferrarse.

El fútbol es la gestión del ánimo: si el equipo gana, la economía y las incorporaciones/ventas pasan desapercibidas. Así de elemental, tan argento esto del exitismo para pasar de la euforia a la depresión sin escalas. Si el equipo no gana…

A todos estos rojos, al final del pésimo partido con Banfield, se sumó el rojo del presidente Hugo Moyano reaccionando de manera poco diplomática a los insultos que partían desde todos los sectores.

En estos últimos cinco años, a excepción de la primavera Holaniana de su primera etapa, Independiente fracasó deportivamente. En la segunda etapa, sin el profe Kohan, el DT fue “premiado” con las llaves del Club para que con su representante ahondaran la desidia decisoria respecto al mercado de pases.

Salvo honrosas excepciones, el Rojo ha dilapidado su dinero de una forma poco vista con pobrísimos resultados. Con mayoría de jugadores que lejos estuvieron de estar a la altura de una historia gloriosa que cada vez está más lejana, sumergida una vez más en un naufragio deportivo y económico solo medible por el termómetro de un hincha herido que ve como el Rojo pierde una y otra vez las oportunidades de regresar al lugar de privilegio que el fútbol nacional e internacional le supieron dar.

Si a esto se le suman detalles como por ejemplo, parte de la dirigencia celebrando los logros de Camioneros, en el medio de tan espantosa crisis, es de preveer que el LDA esté rojo de bronca, con gargantas rojas que exigen mas profesionalismo, más apertura institucional y reclama una oposición que ayude a reencauzar esta roja actualidad.

Parece inverosímil que pasan los DT y a nadie se le ocurra pensar que los equipos campeones tienen excelentes defensas. Que los equipos campeones se arman de atrás hacia adelante. El hincha del Rojo está harto que le hagan goles estúpidos, prevenibles solo con un poco de criterio, como el de Banfield por ejemplo. Como en la Copa, como con Racing, etc. Con un arquero que está muy lejos de aquel del 2017 y no sale nunca y además ha sido protagonista de más de unos de esos goles inexplicables. Está claro que también salvó goles, pero que lejos está de un Armani o Andrada o el mismo Arboleda de Banfield, para no tener que recurrir tanto a la memoria y no ser tan exquisitos.

Además, exponerlo a Berón, que estaba realizando un excelente trabajo en las inferiores, no parece ser el camino. Ojalá le vaya bien por él, es una persona seria y comprometida con el Club. Esto habla de una dirigencia nómade en lo deportivo donde abundan los rumores y escasean los resultados.

Solo repasar algunos números trágicos, rojos para entender la deriva económica y futbolísitica:

Gaibor (4.6 millones de dólares); Menéndez (3MDD); Barboza (4.6MDD); Cecilio (7MDD); Chávez (2MDD) Benavidez (2.7 MDD); entre Roa, Palacios y Verón (7MDD) y entre Brian Romero, Cerutti Y Francisco Silva (3.7MDD). Exceptúo a Silvio Romero ya que después de un año flojo hoy ha recuperado su nivel (4.6MDD).

Está claro que las inversiones de cara a los resultados han sido cuando menos desastrosas.

Se desprende que esta conducción necesita ayuda, está desorientada y el Rojo cada vez más rojo.

¿Podrá revertir esta situación? Es lo que anhelamos los que queremos bien al Club. Sin embargo, la dirigencia necesita una profunda auto crítica para salir adelante.

Todos agradecemos lo que se hizo por el Club para sacarlo del pozo en el que estaba, pero hoy estamos yendo al mismo lugar y si la gente se enoja, hay que bancársela como dijo Berón, porque sobran los motivos y sobró paciencia. La gente acompañó a esta conducción y a su vez los dirigentes deben reconocer sus errores, como se estila en las Instituciones. Asumirlos al igual que las deudas, eso da grandeza. El Club necesita también recuperar una mayor participación de los socios en los destinos del Rojo.

Los hinchas queremos respuestas institucionales que auguren un futuro sustentable y resultados deportivos, hoy escasos para semejante volumen de dinero.

Que la final de la Copa Argentina la juegue Central Córdoba y no el Rojo nos pone rojos, de vergüenza.

¿Será capaz esta conducción de reconducir el destino deportivo del Club? ¿Será capaz de ponerle una brújula a la billetera?

Ojalá, para que el Rojo deje de estar en rojo.

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