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Columna de Opinion

Se cortó el maleficio

De la mano de Fernando Berón, Independiente volvió a ganar en Mendoza. Parece increíble, pero el último triunfo del Rojo en dicha provincia se había dado un 2 de noviembre de 1969. En esa oportunidad, venció 2-0 a San Martín. El maleficio se rompió 50 años y siete días después.

El Rey de Copas volvía a jugar frente a Godoy Cruz, en condición de visitante, y viajaba con el claro objetivo de cortar esta racha negativa en la provincia cuyana. Con un primer tiempo lamentable y yéndose al vestuario perdiendo 1-0, todo parecía indicar que el conjunto de Avellaneda no iba a poder conseguir los tres puntos. Llegó el entretiempo, la charla técnica del DT y el equipo salió a disputar el complemento con otra actitud. En los segundos 45 minutos, el Rojo lo superó ampliamente al Tomba, que terminó con diez por la expulsión de Tomás Cardona, y volvió al triunfo en Mendoza después de muchísimo tiempo.

Es cierto que Godoy Cruz era el peor de la Superliga, pero se fue al descanso ganándole 1-0 a su rival y dejándolo con más dudas que certezas. El técnico de Independiente confió en los mismos futbolistas que salieron a disputar el encuentro y no le fallaron. Domingo Blanco levantó su nivel y realizó varias jugadas interesantes, mientras que Cecilio Domínguez fue el jugador más peligroso y se transformó en una preocupación constante para el local. El Rojo necesitaba la victoria sea como sea, para generar más confianza y para derrotar por primera vez a su rival en el Malvinas Argentinas. Juan Bolado, en contra, y Silvio Romero, de penal, le otorgaron la alegría al público visitante que fue a apoyar.

La salida de Sebastián Beccacece y la llegada del actual entrenador le dieron otra frescura a un plantel, que tiene jerarquía, pero que estaba falto de confianza. Fernando Berón arribó y tomó determinaciones sencillas, pero efectivas: puso a los jugadores que mejor venían rindiendo y en el lugar de la cancha en donde se sienten más cómodos. Sin vueltas, sin complicaciones, sin tratar de inventar algo que ya está inventado. Abandonó el 4-3-3 y pasó al 4-2-3-1, que tanto le rindió al Rey de Copas con Ariel Holan en 2017. Por ahora, mantiene su invicto en el club con cinco triunfos y dos empates. Hasta aquí no se ha apreciado un juego vistoso, aunque es cierto que los resultados suelen dar aire para que, con bastante tiempo de trabajo, el DT pueda darle su impronta a sus dirigidos.

Si bien el ex entrenador estuvo solamente 16 partidos, se necesitaba un cambio de timón de manera urgente. Independiente es un equipo enorme y en sólo tres meses se había quedado afuera de las competencias más trascendentales que tenía para afrontar: Sudamericana y Copa Argentina. En poco tiempo, pasaron varias cosas: las sanciones a Pablo Pérez y Nicolás Domingo, planteos defensivos ante rivales de menor jerarquía, dos eliminaciones y jugadores que se habían desvalorizado. El club retrocedió muchísimo en sólo 139 días.

Con el actual director técnico y sin ser la octava maravilla del mundo, el público del Rey de Copas vuelve a confiar y trata de ilusionarse con pelear hasta el final. No está lejos del puntero y le quedan compromisos accesibles: Aldosivi en Mar del Plata, Banfield en el Libertadores de América y el pendiente de la fecha 2 de la Superliga frente a Newell’s en Avellaneda. Si consigue buenos resultados y logra posicionarse entre los primeros tres, ¿habrá Berón en 2020? La dirigencia ya empieza a dudar sobre qué decisión tomar, aunque, por ahora, desean disfrutar de este triunfo histórico ante el Tomba.

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