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Columna de Opinion

Un Día de la Bandera inolvidable

¿De qué te reis ruso? Me preguntó el Negro Cevallos con esa tonada cordobesa que siempre cae bien. Hacía mucho pero mucho frío. De esos que calan los huesos, que te hacen escribir en el aire con el vapor que sale por la boca y que quitan las ganas de todo. Llevábamos dos horas parados esperando. La última semana la habíamos vivido encerrados en el cuartel. Estaba haciendo “la colimba”, (el servicio militar obligatorio) en el Regimiento de Caballería X en La Tablada.

La cultura de aquellos años, indicaba que en 4to. Grado de la primaria se prometía la bandera y a los 18 años en la colimba se juraba. Por eso nos tuvieron encerrados haciéndonos practicar día y tarde el desfile y el acto de jura.

Tenía que ser un solo grito, una sola voz potente dicha por cientos de pibes a la vez. No había margen de error. No se podía fallar, esa era la orden y por eso se debía practicar hasta el cansancio y que las ampollas en los pies sean parte de uno inevitablemente.

Esa mañana del 20 de junio de 1978, a las seis y aún de noche, nos subieron a los camiones y los vehículos transporte y nos llevaron al lugar donde sería el acto y que nunca se nos había dicho. Llegamos cerca de las 7.

No lo podía creer. Una vez más corrobore que la vida es impredecible y te regala sonrisas cuando menos imaginas o mejor dicho cuando más las necesitas. No eran tiempos nada felices y menos aún fáciles que imponía la dictadura.

Ante mis ojos el palco central desde donde nos tomarían juramento estaba en la vereda de la Plaza Alsina!.

A nosotros nos desplegaron a lo largo de la Avenida Mitre y a mi me tocó estar casi en la esquina de Alsina. A mi espalda la Doble Visera y a la izquierda la Sede de Independiente.

Nunca olvide ese día ni tampoco la risa del Negro Cevallos llevándose la mano a la frente cuando le dije: como no me voy a reír Negrito, mira donde me toca estar para jurar la bandera. Se puede ser más privilegiado?.

Es que es así En la vida uno tiene y construye múltiples lealtades, con la tierra donde nace, el país que te contiene y te da identidad, a la familia y la tradición que hereda, la religión que asume, al amor que lo acompaña, a los amigos que elige y mucho más.

Y el fútbol, la camiseta, el equipo tiene un lugar privilegiado en esas lealtades, claro que si.

Independiente y mi vida siempre van de la mano y eso me hace sentir muy pero muy orgulloso!

Feliz Día de la Bandera.

@clauavruj

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